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Trancalmate – Surf con/después cáncer de mama

Bienvenida a Trancalmate

Una semana dedicada a mujeres que surfean con cáncer de mama, donde nos reunimos para explorar las olas, respirar profundamente, compartir historias y abrazar la energía del océano. Soy Angie, surf coach en NOMB Surf y cofundadora de NOMB Changes, y un año más tuve el honor de formar parte del 4º campamento Trancalmate en Galicia.

Qué semana tan especial! Trancalmate se sintió como entrar en una burbuja donde las preocupaciones cotidianas desaparecían y el océano marcaba el ritmo. Desde el primer cafécito de bienvenida y la presentación del viaje, la curiosidad y la emoción llenaron el aire. Cada mujer llegó con su propia historia, pero pronto descubrimos todo lo que compartíamos: el deseo de probar algo nuevo, el valor de lanzarse a las olas y la apertura para disfrutar de cualquier aventura que la semana nos trajera.

Yoga al amanecer y aventuras en el océano

Mientras yo pasaba las mañanas preparando las sesiones de surf, el grupo empezaba suavemente con el yoga al amanecer de Anna. Verlas estirarse para empezar el día, respirando juntas mientras el cielo se teñía de naranja, fue un recordatorio hermoso de lo importante que es encontrar calma antes de que empiece el ajetreo. Más tarde volvían a extender las esterillas —a veces en la azotea, otras directamente en la playa al atardecer. Puede que yo no me uniera a las sesiones, pero sentía su efecto: rostros más relajados, más risas y una energía que se trasladaba al agua.

Surfeando con cáncer de mama – Entre olas y alegría

Y luego llegó el surf. ¡Vaya, el surf! Galicia nos regaló olas preciosas en diferentes playas. Cada ola tenía su propio carácter: algunas suaves y generosas, otras juguetonas y desafiantes. Desde la primera introducción al surf y la entrega de material hasta nuestras sesiones más geek de teoría sobre mareas, previsiones y bancos de arena, aprendimos a mirar el océano con otros ojos. Para muchas participantes, surfear con cáncer de mama no fue solo aprender a deslizarse sobre las olas, sino también volver a confiar en su propio cuerpo.

Surfear con cáncer de mama, igual que surfear sin él, trata de la alegría de sentir la tabla deslizarse, de reclamar un espacio en el océano, de celebrar esas pequeñas victorias que en realidad se sienten enormes. Uno de mis momentos favoritos fue ver a las mujeres remar mar adentro, mirar hacia la playa y luego atreverse: ponerse de pie por primera vez, con los brazos abiertos y el rostro iluminado. Los vítores desde el pico, las carcajadas después de una caída, la determinación de volver a intentarlo… es difícil poner en palabras lo que eso provoca.

Sabores con amor de nuestra campchef Ray

Después de tanta agua salada, fue la chef Ray quien nos trajo de vuelta a tierra firme. Sus desayunos se hicieron legendarios: bandejas coloridas de frutas que nos llenaban de energía para pasar horas en el agua. Las cenas eran una auténtica fiesta de sabores, con noches de pesto, verduras frescas y platos que nos invitaban a quedarnos en la mesa mucho después de que se acabara la comida. La comida en Trancalmate fue más que nutrición. Fue consuelo, comunidad y una razón para reír y charlar hasta tarde.

Pequeños instantes, grandes recuerdos

Sí, surfeamos e hicimos yoga —pero la magia también ocurrió entre medias. Un cafecito en el café “Abierto todo el año” después de una sesión fría por la mañana. Largos paseos entre dunas donde las conversaciones fluían tan fácil como la marea. Puestas de sol en timelapse desde la azotea. Una excursión de compras a Pontevedra y al mercado turístico de La Toxa. Una pool party que acabó con todas en el agua, y un intercambio de regalos loco tipo Schabernackwichteln que nos hizo reír hasta las lágrimas. Incluso el pinchazo de una rueda se convirtió en una historia de la que seguramente nos reiremos durante mucho tiempo.

Estas pequeñas aventuras hicieron que la semana se sintiera real, con matices, llena de vida. Este campamento no iba de cumplir un programa para mujeres que surfean con cáncer de mama; iba de dejar que la vida se desplegara, y de disfrutar tanto de la calma como del caos, juntas.

La importancia de Trancalmate

Trancalmate me mostró algo muy poderoso: cuando mujeres con o después de cáncer de mama se reúnen en un entorno así, algo cambia. El océano desafía y recompensa, el yoga ofrece un camino de regreso al cuerpo, la comida nutre y las risas compartidas tejen hilos invisibles entre personas que quizá nunca se habrían encontrado de otra manera.

Al final de la semana, podía verlo: el brillo en sus ojos, la manera diferente de caminar, el sentimiento de pertenencia que fue creciendo ola tras ola. Me siento honrada de que las chicas me hayan dado su confianza para acompañarlas en el mar.

Participa en los próximos camps

Una vez más, Trancalmate me dejó profundamente agradecida e inspirada. Confirmó lo que siempre he creído: el surf puede abrir puertas a la fuerza, la alegría y la comunidad de una forma que nada más consigue. El cáncer de mama es duro por sí mismo, pero surfear con cáncer de mama puede generar tantas experiencias positivas.

Si quieres saber cuándo será el próximo camp, suscríbete a nuestra newsletter —ahí compartiremos todas las novedades. Estoy deseando dar la bienvenida a más mujeres a este viaje de olas, emociones y momentos que duran toda la vida.

Sea you in the ocean soon. Besos Angie